martes, 22 de septiembre de 2015

El maravilloso vínculo afectivo entre padres e hijos

Hoy para inaugurar la sección de Colaboraciones he querido invitar a mi amiga Miriam Escacena. Ella es, entre un montón de cosas (en cuanto averigüe su secreto para llegar a todo os lo cuento, porque es para alucinar!!), una gran apasionada y experta del vínculo afectivo. Y es por esto por lo que la he invitado hoy, para que nos introduzca un poco en este maravilloso mundo del que aún nos queda mucho por aprender y, sobre todo, entenderlo e interiorizarlo para aplicarlo en nuestro día a día.

Así que no me enrollo más y os dejo con su interesantísimo artículo, el primero de muchos que espero que tengamos por aquí de ella, porque os confesaré ahora que no se entera nadie, que llevo un tiempo intentando engañarla para que nos cuente sobre la Teoría de las Inteligencias Múltiples, pero ssshhhhh, es un secreto.



Querid@s amig@s,

Estoy encantada de participar en este precioso proyecto de Patricia y muy feliz de poder abrir este espacio de colaboración para tratar temas de crianza.

Me gustaría comenzar el primero de mis artículos hablando del vínculo afectivo, alrededor del cual se centra todo mi trabajo en la infancia.

¿Qué es el vínculo afectivo?
Durante los últimos años los investigadores han empezado a comprender cómo se desarrollan las relaciones humanas. Se han dado cuenta de que todo comienza desde el principio de la vida, las primeras interacciones que tenga el bebé con sus progenitores o cuidadores serán cruciales para construir unas relaciones sanas en el futuro.

“El vínculo se produce poco después del nacimiento, en ese periodo sensible que constituye una hermosa presentación entre padres e hijos en el que todos empiezan a conocerse”. (John Kennel y Marshall Klauss).

La impronta
Konrad Lorenz fue un zoólogo y etólogo austríaco que realizó varias investigaciones con aves en los años 30 y recibió el Premio Nobel de la Medicina en 1973. Estudiando las aves se dio cuenta de que al eclosionar los huevos las crías establecían de inmediato un fuerte vínculo afectivo con su madre y comenzaban a seguirla de forma innata.


En los casos en que las crías eran huérfanas comenzaron a seguirle a él como si se tratase de su madre. Definió así la impronta, refiriéndose a una forma de aprendizaje innata en la los seres fijan su atención en el primer ser u objeto que ve, escucha o toca en un periodo crítico tras su nacimiento.


Experimento Harlow con macacos
Harry Harlow se dedicó durante los años 70 a estudiar el apego materno, la depresión, la privación sensorial y la falta de socialización.

En aquella época los derechos de los animales no estaban apenas reconocidos (mucho menos en EEUU), y realizó experimentos con una especie de monos que aunque son muy criticables arrojan unos resultados de los cuales se ha aprendido mucho y sobre los que todos podríamos reflexionar. 

Lo que hizo fue privar a crías recién nacidas del contacto con sus madres biológicas y colocarles unas sustitutas de dos tipos: una de alambre que ofrecía alimento y otra de felpa que carecía de comida, con un aspecto físico similar al de una mona adulta.


El descubrimiento fue que las crías, ante una situación de estrés (inseguridad o peligro), mostraban clara preferencia por la madre de felpa, a pesar de no proporcionar ésta alimento. 

De este modo, quedó demostrado que el vínculo madre-hijo iba más allá de la búsqueda de satisfacer las necesidades biológicas básicas (alimento en este caso) y existiendo una necesidad de contacto social para un correcto desarrollo psicológico. Puedes ver el vídeo aquí:



La Teoría del Apego
La Teoría del Apego fue formulada por el psicólogo John Bowlby (1907-1990) en su trabajo en instituciones con niños privados de sus madres.

Según Bowlby, el vínculo es un proceso de por vida, que empieza con la interacción recíproca entre padres e hijos.

Cuando el bebé nace no tiene conciencia de sí mismo y piensa que es un “todo” junto con el cuerpo de su madre, (como si fueran la misma persona). Comienza a experimentar sensaciones y necesidades que no tenían en el interior del útero, (hambre, calor, frío, pañal húmedo, gases, molestias..), y a veces estas sensaciones pueden hacer que se sienta desbordado emocionalmente y recurra al llanto como herramienta de comunicación.

Los adultos cercanos al bebé somos los responsables de decodificar su malestar y calmarlo, proporcionándole seguridad. Si entendemos sus necesidades emocionales y les damos la importancia que tienen, no nos sentiremos presionados por las corrientes culturales que fomentan la crianza de separación y aseguran que coger a los bebés en brazos puede “malcriarlos” y que dejarlos llorar es bueno para que “sus pulmones se expandan”. Tal y como explica Bowlby en su teoría, la necesidad de vinculación del bebé con sus figuras de apego, (especialmente la de su madre) es una necesidad primaria.

Crear lazos afectivos saludables con nuestros hijos es imprescindible para su crecimiento sano en el terreno emocional. En realidad, el apego no es un modo de crianza o elección, porque criamos con apego por naturaleza, lo que si podemos elegir es el tipo de apego: seguro o inseguro, para la formación de la personalidad de nuestros hijos.


El estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño estará determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de sus principales figuras de afecto: sus progenitores, y especialmente su madre.

A medida que los niños crecen y van tomando conciencia como seres independientes, nos damos cuenta de que la confianza que tengan en sí mismos será el resultado de los mensajes que hayan recibido de sus padres durante su infancia.

En próximos artículos iré desgranando los tipos de vínculos afectivos y te iré contando herramientas para establecer aquellos sanos y saludables que aseguren la felicidad de nuestros hijos. 

¡Te espero en los comentarios!














Miriam Escacena
Es presidenta y fundadora de la asociación de crianza “Entre Nubes”, instructora de lengua de signos para bebés, instructora de porteo, formadora de La Pedagogía Blanca y Educadora de Masaje Infantil por la organización internacional IAIM.


La puedes encontrar en:

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