miércoles, 9 de abril de 2014

La maternidad no viene con libro de instrucciones

Desde hace mucho que navega por las redes las la fabulosa lista de "Ser padre en 10 lecciones" por Gomaespuma. Creo que es imprescindible una lectura como esa para al menos, sacarnos una sonrisa.

maternidad, consejos, bebes, porteo, pañales, libros, zaragozaY últimamente han sucedido una serie de situaciones que han devuelto a mi mente el punto número 2, que dice así: "Antes de lanzarse a tener hijos, busca una pareja que ya los tenga y somételos a estudio. Critica sus métodos para imponer disciplina, su falta de paciencia, sus pésimos niveles de tolerancia, y ponles verdes por haber permitido que sus hijos se porten como salvajes. Sugiere maneras de mejorar el comportamiento de los niños a la hora de acostarse, ir a hacer pipí o comer. Aprovecha, será la última vez que tendrás todas las respuestas".

Me parece taaaaaaaaan ideal esta frase que creo que hasta me la pegaré en la espalda... a ver si surte efecto.


Y es que todo consejo es estupendo y bien recibido porque nos ayudan a ver las cosas con otra perspectiva, a conocer otras formas de hacer las cosas, etc... Luego el consejo puede tomarse o no, claro está. Creo que el intercambio de opiniones, trucos y consejos es bueno porque cada uno puede aportar lo que a él le funciona y, quien sabe, puede valernos también para nosotros. Lo malo es cuando en lugar de consejos recibes imposiciones sobre lo que debes o no hacer hasta del apuntador. Da igual lo que hagas, la circunstancia que rodee al momento "crisis" que acaba de surgir, dónde estés, etc. que siempre habrá alguien que te suelta la lección con aires de superioridad como si tú no tuvieses ni idea de cómo hacer las cosas. ¡¡¡¡Menos mal que está él y te ilumina con sus órdenes sobre cómo tienes que actuar con la crianza de TU hijo!!!! 

maternidad, consejos, bebes, porteo, pañales, libros, zaragozaY aquí hago distinciones de dos grupos: El de las personas (normalmente mujeres) que ya han criado a sus hijos y se dedican a aleccionarte sobre cada una de las cosas que debes hacer con frases como "no tienes ni idea, déjamelo un par de días y ya verás como aprende", "así no se hace, no va a aprender nunca", "¡¡pero qué haces!! así no es cómo se cría a un hijo". Ellas han pasado por diferentes situaciones y evidentemente consideran que lo que ellas hicieron fue lo mejor. Lo que pasa que a veces no se dan cuenta de que las circunstancias que nos rodean no son iguales, y por lo tanto lo que a otra persona le valió, puede no servirme a mí, incluso aunque tengamos el mismo "modelo" de crianza.

Y luego está el grupo de personas que es el que me recuerda a esa lección que hace Gomaespuma. Son normalmente mujeres jóvenes que no tienen hijos pero como se se han leído dos libros resulta que ya tienen la verdad absoluta de todo y se ven con la capacidad de criticarte la falta de paciencia, empatía, tolerancia.. que puedes tener en determinadas situaciones. Y es que es muy fácil criticar cuando no lo has vivido. Pero cuando llevas 3 días sin dormir, tu hijo está cansado, se ha despertado "cruzado" y decide plantarse y montarte la decimonovena rabieta del día porque el paraguas no estaba como lo había dejado, al final no puedes más y terminas enfadada alzando la voz. Así que cuando en esas circunstancias alguien te viene y te dice lo mal lo estás haciendo, te dan ganas de decir más de una cosa... 

Leer libros de crianza nos ayuda a todos a reflexionar cómo queremos criar a nuestros hijos, a pensar sobre nosotros mismos, a cómo podemos cambiar y ser mejores personas por y para ellos, a transmitir a nuestros hijos valores que consideramos importantes, etc... Pero la crianza real surge cuando te ves en situaciones que hacen tambalearse todas tus ideas y convicciones, haciendo malabarismos para improvisar lo mejor que puedes. Por eso cuando te encuentras en uno de esos días y encima viene alguien que no sabe por lo que estás pasando para criticarte... Pues clama al cielo. Porque aunque "el libro de fulanito pone que cuando te pase esto tienes que....", vivirlo es algo totalmente diferente.

Y que narices, que parece que no tengamos derecho a ser humanas, a equivocarnos, a confundirnos, en definitiva ¡a aprender a ser madres!

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