jueves, 18 de abril de 2013

Visitas y postparto.

El otro día mi amiga Almudena contaba que una de las recomendaciones de su doula era que a las visitas y familiares que se ofrecieran a ayudar, lo mejor era que le llevasen comida porque así ella podría despreocuparse de prepararlas. La verdad es que me pareció una fantástica idea y me sorprendió bastante porque no suelo oír esto a las mujeres de mi alrededor. En realidad es mas habitual escuchar el relato en el que la madre o suegra van a tu casa y te ayudan a atender a todas las visitas por compromiso que acudirán, como si aquello fuera una consulta médica en la que van pasando las "citas programadas" para tomarse el café y ver a la mamá y el bebé. Y aunque sé que lo hacen con la mejor intención y que es lo que han vivido como algo "de obligado cumplimiento", creo que estos convencionalismos impuestos por la sociedad no son lo que precisamente necesita la mujer puérpera. 

miércoles, 10 de abril de 2013

¡Paren el mundo que me quiero bajar!

Necesito parar el tiempo. Que el mundo deje de girar. Detener el reloj y que todo se quede inmóvil. Un rato, tan solo un rato. Y mientras el segundero está inerte, ponerme con todas esas cosas que necesito hacer y que las escasas 24 horas que tiene el día no me lo permiten. 

Sé que con el montón de cosas que tengo que hacer necesitaría renunciar a algunas, pero no puedo ya que siento que todas son igual de importantes y necesarias. Lo peor es ver que terminas el día con más cosas pendientes de cuando te levantaste. Y llega la culpa. No importa las tareas que priorice porque me sentiré culpable por no haber hecho las otras. Y aunque sé que es imposible hacerlo todo, yo sigo intentándolo y como no lo consigo me sobreviene de nuevo la culpa; Es agotador estar todo el día con esa sensación hagas lo que hagas... 

jueves, 4 de abril de 2013

Mis hijos, mis tetas y yo


Este tándem me ha dado (y sigue dándome) muchas alegrías y grandes anécdotas que antes ni me hubiese imaginado, porque cuando tienes hijos que toman teta todo puede suceder....

Para empezar descubres que tus tetas ya no son tuyas, no te pertenecen. El hecho de que las lleves tú es algo secundario, tan solo siguen en tu cuerpo porque no te las puedes despegar, pero no te hagas ilusiones, ahora deciden tus hijos sobre ellas; Tu palabra ya no cuenta.