miércoles, 8 de mayo de 2013

"Uy, ya no lo sacas de tu cama hasta la mili"

El otro día tenía unas ganas tremendas de dormir la siesta abrazada a mi hijo. Hace tiempo que ya no duerme con nosotros. Por lo general es muy independiente y prefiere dormir en su cama, pero yo echaba mucho de menos nuestras siestas... Así que le pregunté si quería dormir la siesta conmigo y para mi sorpresa me dijo que sí. "¿Dónde?" le pregunté. "En tu cama mamá". Perfecto, así podía tumbarme con los dos y si la niña necesitaba mamar no tendría que estar cambiándome de sitio.



Y qué contenta estaba de dormir con mis niños! ¡todos juntos! bueno, todos no... el padre de las criaturas nos abandonó nada más ver el hueco que le habíamos dejado... Así que ya éramos tres y el gato. A los cinco minutos Adriana se despertó, y vino su padre para llevársela y dormirla en el carrito. Sí, es la única niña del planeta que prefiere dormir en el carrito antes que en la teta y abrazada. Así que ya sólo quedamos Javier, el gato y yo. A los veinte minutos Javier se despierta y se baja de la cama. "¿A dónde vas?" "A dormir a mi cama". Y seguido se fue el gato... Ya me he vuelto a quedar sola... Otra siesta-colecho frustrada...

Recordé aquella frase de "no te los sacarás de la cama hasta que vayan a la mili"... Y entonces empecé a preocuparme... ¿¿¡¡Y si me dicen ahora que se quieren ir a la mili!!??




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